miércoles, 27 de agosto de 2008

Hola de nuevo amigos del blog, hace bastante que no escribía, eso no puede ser, tengo que actualizarlo más a menudo, pues si por casualidad alguien se molesta en leer mis palabras, creo que es una falta de respecto.
Hoy todavía no he decidido que historia puedo contar, espero que si por aquellas cosas, algunos de mis personajes (amigos y desconocidos) se sienten identificados no se lo tomen a mal, sé que soy un desastre con mi redacción, os pido disculpas y paciencia.
En estos momentos no me encuentro en mi ciudad, estoy a 300 Km, esperando que me vengan a recoger, seguro que me pasa algo curioso digno de contar, pues a la persona que espero tiene esa facilidad como yo, en encontrarnos en situaciones divertidas y a la vez extraña, sin ir más lejos estando las dos sentadas en el porche de su casa, vimos como subía un coche (conducido por un hombre) tiró por un camino equivocado y cuando se dio cuenta, tiro marcha atrás no os podéis creer la maniobra que hizo giró de una manera el volante que iba rascando con la montaña que tenía a su izquierda, nosotras nos levantamos al oír como rascaba el coche en la ladera, os podéis creer que no rectificó en ningún momento y atónitas vimos como si no paraba el coche irremediablemente iba a dar vueltas de campana.
Mi amiga se dirigió a ellos con las manos en alto y dando gritos para que parara, el acojone que le dio al conductor al verla subir despotricando (y el tamaño de mi amiga) paró el coche y la mujer que iba de copiloto le faltó tiempo para salir del vehículo, aunque dudó un poco, pues no sabía si era más peligroso caerse con el coche o “caer” en manos de mi amiga.
La cosa terminó en un susto, el conductor ni siquiera se apeo y se marcharon del lugar, y yo me quedé con mi amiga teniéndole que escuchar un buen rato maldiciendo y poniendo verde al chofer.
La verdad que esta historia sería más divertida explicada por un buen narrador, me falta mucho por aprender, pero ya estoy dando unas pequeñas lecciones, que como veréis todavía no dan su fruto.
En la próxima entrega me esmeraré más y os contaré una que sí que es divertida…….
Hasta luego y suerte a todos.

miércoles, 18 de junio de 2008

Ya ha pasado una semana de mi fatídico viajecito. Quedé con dos amigos, estos más presentables, para cenar. Antes tomaríamos unas copas y luego sería la cena. Yo me puse monísima para la ocasión, estrenaba unos zapatos de puntera y me puse mis mejores pantalones y blusa. Os comento esto pues mis dos amigos se presentaron casi vestidos de obreros (con perdón y que no se ofenda nadie del gremio, sois los mejores) y uno de ellos acudió con su moto y su casco tuneado, encima del mismo llevaba pegado un lagarto enorme de goma. El trío que formábamos era de película de serie Z. Tomamos unas copas y luego fuimos al restaurante, al salir estaba diluviando, yo me negué en redondo a salir y esperar a que amainara, (como iba a destrozar mis zapatos carísimos), como no había forma de sacarme de mis trece, uno de ellos (si, si, el del lagarto) se le ocurrió la genial idea de que el otro me llevara a caballo hasta la discoteca más cercana (a unos metros), hasta aquí bien, pues no es muy raro, pero como di tanta murga con mis dichosos zapatitos, también se le ocurrió sacarse unos preservativos y con la coña de que los llamamos chubasqueros, me coloco cada uno en un zapato, yo es que me meaba de risa, al llegar a la discoteca me bajó al suelo y corriendo entre olvidándoseme por completo los condones, al entrar sonaba mi canción favorita y ni corta ni perezosa y con la alegría de las copas de más que me había tomado me subí a la plataforma y empecé a bailar como una loca. Me fijo y empiezo a darme cuenta que la gente me mira y me vitorea, yo pienso claro es que con este modelito estoy cañón y ni que decir tiene como bailo, al rato me doy cuenta que mis dos “amigos” están en la barra descojonándose de risa y entonces es cuando me doy cuenta del “chaparrón” que me estaba cayendo del personal con mis chubasqueros en los zapatos.
A esa discoteca ya no puedo entrar pues ahora me dejaron con el nombre de la condonera y de la vergüenza que pase ni os cuento.
Quiero decir a las posibles personas que lean esto, que nada de lo que cuento es producto de mi imaginación (como diría aquel) son hechos reales que me pasan y que forman parte de mi vida, lo único que hago es cambiar nombres o lugares para que mis amigos no se enfaden.
Solo pretendo desahogarme y si alguien pasa un buen rato y tiene paciencia pues eso que me llevo.
Muchas gracias.
Después de mi incurso en el hospital, creí conveniente irme un fin de semana fuera, elegí el pueblo de un amigo que precisamente tenía que ir ese mismo fin de semana a llevar unas cajas a su casa. Este amigo es muy especial, pues suele ir por la calle paseando tranquilamente y observando las cosas. En nuestro grupo de amistades le llamamos “El Feliciano”, es horrible ir con él, con prisas, pues por cualquier cosa se para; un ejemplo “…mira este árbol está lleno de moras, me acuerdo que de pequeño allí en el pueblo, solíamos coger una escalera…”, etc. Etc., le dices vale ahora no hay tiempo que perder, te mira sonríe y decide seguir tus pasos.
Coges el coche para ir a su pueblo pero no sabes exactamente como ir, pero cielos horror pregúntale, vas por el camino correcto pero tienes que desviarte y no sabes bien por donde. Pongamos que los desvíos los llamamos con iníciales, preguntas que por donde tiras, si por A o por B, a todo esto falta poco para decidirte y te dice, que quieres, el camino corto, uno largo, otro que no estoy seguro si está en obras y tengamos que dar la vuelta, tu ya desesperado pues ves que se acerca un posible desvío y con ganas de atizarle con el gato, le insistes. Desesperada te la juegas y tiras por B, que suerte he tenido pues no se queja y ohhhhhhhhhhhhhhh, te dice… el A era mejor, pero también podíamos haber cogido el camino D. Gritas SOCORRO, pero al final llegas a tu destino. Una vez llegado al pueblo le preguntas la ruta para acceder a su casa, se te acerca casi a un milímetro de la cara y sonriendo te dice a ver si lo adivinas, te juro que, es para matarlo.
Superado el trance del viaje y llena de optimismo y buen humor, para no amargarme mis dos días de fiesta, decido ir a un puerto de montaña cercano allí, me cojo mi kit de montañismo, agarro una vara y me dispongo hacer senderismo, que paisaje, que rocas, que bonito todo, que silencio solo se oye el rio, al poco se oye un tremendo bocinazo y aparece mi amigo con su 4 X 4 y no tengo más remedio que subirme, el viaje todo el rato en tensión, son carreteras muy estrechas y tienes que ceder el paso a los coches que te vienen en contra dirección sino es imposible pasar, en media curva se para, le miras está viendo un lateral del rio y empieza contándote otra historia, tú histérica mirando hacia delante esperando el choque frontal. Total llegamos al destino allí donde ya no puede pasar un vehículo (gracias a Dios) y me tumbo un rato al lado del rio, él empieza hablarte y tu rogando para que se calle, por fin entiende la DIRECTA y pacíficamente te relajas, al poco sientes como una presencia abres los ojos y a unos pocos metros de ti una cabra montés olfateándote, unos cuernos que ríete de los de un toro, y entonces te preguntas porque co…piiiiiii no te dice nada, lo único es una sonrisa y decirte “…no pasa res, no pasa res…” Ya no me atrevo ni a preguntar y resignada pienso que mis dos días de relax han terminado allí, no me queda más remedio que tomar mis pastillas relajantes de siempre…

viernes, 30 de mayo de 2008

Bueno, continuo, después del sorprendente descubrimiento de los objetos de mi bolso, el hombre muy correcto me dijo que iba al lavabo, pues la cerveza hacia sus estragos, como comprenderéis ir al lavabo y decir voy a comprar tabaco (los mismos resultados) nunca más se supo.
Después de un buen rato prudencial y vista la evidencia de la fuga de mi ligue, llegue a la conclusión de mi fracaso y opte por lo más sensato y marcharme a mi casa.

Lo más sorprendente fue la bronca descomunal que me dio mi amiga al día siguiente reprochándome el plantón que le di a su amigo, entonces la que flipó fui yo, le conté lo que me había pasado y encima aun me abronco mas, que si podía haber sido un psicópata, que menuda despistada era, que como podía ir así por la vida, en fin una sarta de “piropos” que ni me quiero imaginar los que me dedicaría el hombre “asaltado” por mí.

En fin no contenta con este acontecimiento, pasados unos días más tarde me encontré mal, me subía la fiebre y no había manera de bajarla, me dolía mucho el riñón derecho casi no podía ni andar, se me ocurrió ir de urgencia ambulatoria, pero como no tenía una faja que me sujetara el riñón improvise una con un pañuelo atado a la cintura y una pequeña almohada, con esa guisa me presenté, el cachondeo que tuvieron en la puerta para que contar, después de una serie de preguntas me diagnosticaron infección de orina (¿seria al sentarme en el coche de un extraño?).
Total me fui a mi casa y al día siguiente no había forma de que se me bajara la fiebre, llame al 061 la operadora cuando paso el aviso al doctor dijo que era una paciente que presentaba una infección de “harina” , el médico enseguida se puso al aparato muerto de curiosidad de lo que le iba a contar pero yo no estaba por la labor, resumiendo me mando a un hospital para que ingresara de urgencia pues mi infección de ORINA se me podía subir al riñón con consecuencia de fabricar pan según la operadora.
La verdad mi ingreso en el hospital fue de lo más divertido (como no) una vez me pusieron una vía para que la medicación me hiciera efecto más deprisa me pasaron a una parte llamada “parking”, bueno, bueno, bueno lo que paso allí, nada mas os digo que mi familia se peleaba por hacerme compañía, con tanta fiebre pensaba que lo que veían mis ojos eran alucinaciones, pero resultó que no, una persona corrió la cortina de donde estaba y vi como me miraba con solo un ojo, pues el otro llevaba un esparadrapo por encima de la gafa inmenso, un anorak, debajo del, un pijama y la mujer iba de lo más despistada buscando a su madre.
Mi hermana que se encontraba conmigo en ese momento me lo hizo recordar, no te has fijado que se parece a Crispin ese personaje del programa que hacia Pepe Navarro. Ostras!!!! Es verdad, allí ya empezamos a reírnos, pues aunque este mal la situación era cómica, la pobre señora no estaba bien, creo que tenía una especie de parálisis la forma de caminar, su hablar y las dos bolsitas que llevaba con las manos juntas en la barriga era digno de ver.
A las enfermeras las llevaba locas, pudieron convencerla que se fuera a su casa y la dieron la opción de taxi o ambulancia, eligió la segunda, con lo cual aun llevaría un rato hasta que llegara. La madre era sorda y no os podéis imaginar la conversación entre las dos, todo un espectáculo, la señora como tardaba tanto la ambulancia dijo de marcharse en taxi, pero esa opción ya no podía ser, pues no se podía cancelar el aviso del vehículo. Se puso nerviosa y hacia todo lo posible para escaparse y coger un taxi, entre todos la controlábamos, el acompañante de la paciente de mi lado, hasta dijo ya en cachondeo que la dieran un tranquimacin, a todo esto mi hermana y mi cuñada se iban turnando para entrar.
Hubo otro ingreso y como era de madrugada con el silencio se oía todo lo que hablaban, la paciente estaba nerviosa y le dieron un diazepan para tranquilizarla, el caso es que surgió efecto pues al cabo de un rato, se oyó un gran golpe, y fue ella que dormida no se acordaba que estaba en una camilla y se calló al suelo, las enfermeras una corriendo por el pasillo para detener a la escapista y la otra corriendo al box para levantar a la paciente, la verdad hacia mucho que no nos reíamos tanto, el doctor a eso de las 2 de la madrugada me dijo que si ya no me subía la fiebre me daba el alta pero yo no estaba muy segura de quererla, pues veía que allí había argumento para cualquier guionista y hacer una serie.
Total una vez que me dieron el alta, de allí nos fuimos para mi casa y lo que paso luego, os lo cuento otro día.

miércoles, 30 de abril de 2008

Empezando

Hola, hoy me embarco en este camino del blogs para poder distraer y si me es posible hacer reír a todos, mi vida está llena de anécdotas divertidas y siempre acabo conociendo gente magnífica y extravagante.
El otro día tube una cita a ciegas, tan a ciegas que me equivoque de coche y casualmente el conductor se llamaba como mi cita, supongo que flipó al abrir yo la puerta del copiloto, sentarme y presentarme, diciendo donde podíamos y a tomar algo para conocernos.
El hombre suponiendo que estaba loca me siguió la corriente y se dejo llevar, yo riéndome como una loca y él contagiándose de mi risa. Aparcamos y entramos en un bar de copas, pedimos unos cubatas y empecé a contarle cosas de mí. El hombre alucinando diciendo que nunca había ligado de esta forma, y yo creyendo que me hablaba de citas a ciegas le comente que para mi era ya la tercera vez. Le dije, ¿estás a gusto? y el contestó estoy alucinando (pensé vaya que sexy me he puesto) si quieres vamos a una discoteca que conozco y como es entre semana no habrá mucha gente. Contestó, lo que quieras, ya ves que me estoy dejando llevar. Yo ya llevaba 2 cubatas y me puse a bailar sola en la pista, el hombre con una cara de felicidad que no se aguantaba, yo mas loca bailando en una pausa que fui al bolso a buscar un clinex para secarme el sudor, se me collerón unas pastillas, él me preguntó que para que eran y yo en broma le dije que eran para mi locura, para controlar mis impulsos salvajes, ahí empezó a ponerse pálido y a querer marcharse, porque a parte de las pastillas me vio unas esposas y una espada que me había olvidado de sacar del bolso, pues esa tarde me había ido con mis sobrinos y eran unos juguetes de vaqueros.
Lo que continuo después ya os lo contare....